Vicente y Ceci, son dos tosirianos que han participado con éxito en las finales del XXIII Campeonato de Europa de diferentes modalidades de baile que se ha celebrado en un Palacio de San Miguel de Torremolinos repleto de público expectante y deseoso de disfrutar con la calidad de los bailarines, y en el que también se hicieron notar un nutrido grupo de tosirianos que acompañaron a la pareja. Han obtenido medalla de bronce en su modalidad, y hablamos con Cenci, para que nos cuente su experiencia:

-TD- ¿Qué sensaciones habéis vivido con este tercer puesto en un campeonato, que es ni más ni menos que a nivel europeo?

– Ceci- Pues imaginaos cuando escuchamos el nombre de Torredonjimeno, entre tanto francés, inglés y participantes de todas las provincias españolas… Nosotros salimos de allí muy contentos con lo que habíamos hecho en el escenario pero nunca imaginamos escuchar nuestros nombres a la hora da dar los premios. Y es una sensación que no se puede explicar, entre lágrimas de emoción y risas y a la vez agradeciendo que hayan valorado el trabajo que nosotros mismos hemos preparado sin ayuda de ningún profesor, que para nosotros es aún más importante. Ojalá todos los compañeros de Torredonjimeno a los que les gusta esto del baile pudieran experimentar esta sensación. Estamos muy contentos y además obligados a dar las gracias a toda esa gente que nos ha apoyado, tanto allí en Málaga como desde sus casas. ¡Mil gracias!

– Y ahora, ¿cuál es el siguiente paso?

– Pues ahora a prepararnos para poder ir a algunas Autonómicas antes del Campeonato Europeo próximo para que nos sirva de rodaje y de preparación, con el objetivo de ir mejorando.

– Cuéntanos un poco como se desarrolló la gala.

– Empezamos con los pases previos del Campeonato que son las eliminatorias que se hacen sobre las 3 del mediodía. De esos pases sólo pasan 16 parejas para la final de la noche y las demás quedan descalificadas. Ese paso tan difícil y con tantas parejas como se presentan en las distintas categorías ya para nosotros suponía un logro. Y es que hay muchísimo nivel en el Campeonato porque a nuestra modalidad, de 30 a 50 años, van llegando los jóvenes que vienen muy preparados y muy acostumbrados a competir, en los tramos de edad anteriores. Por la noche en la final una vez más vuelves a bailar y el jurado sobre esa actuación van decidiendo cuáles son las parejas ganadoras a nivel Europeo.

– Decías antes, que para vosotros tiene más mérito el hecho de que la coreografía la habías preparado vosotros mismos, sin ayuda de nadie.

– Efectivamente, desde el Campeonato Europeo del año pasado no hemos tenido profesor. Vicente y yo pensamos que por qué nosotros mismos no montábamos nuestra propia coreografía. Nos pusimos a intentarlo, aunque de sobra sabíamos que cada año hay mas nivel. Empezamos desde noviembre del año pasado hasta febrero de éste, preparándonos a conciencia y nos pusimos a montar las coreografías hasta que quedó como a nosotros nos gustaba. Eso nos ha permitido que sobre todo estuviéramos cómodos bailando y disfrutando lo que hemos bailado. Cual ha sido nuestra sorpresa que todo ese trabajo, toda esa ilusión y esfuerzo, se ha visto gratificado.

– Cuéntanos un poco vuestra trayectoria. ¿Cómo llegáis a esta afición del baile?

– Mi pareja de baile es mi marido Vicente y empezamos como aficionados en el año 2005, cuando vino un profesor y estuvimos un tiempo con clases en grupo es decir unas 10 o 12 parejas. Al pasar unos 6 meses el mismo profesor nos presentó a la Competición Autonómica de baile que se celebraban en Cordoba. Allí sólo se presentan parejas españolas, y nosotros mismos nos montamos nuestras coreografías en la modalidad de salsa y chachachá. Allí quedamos subcampeones en la modalidad de chachachá y cuartos en la de salsa por lo que ya nos ilusionamos muchísimos con esta afición. Terminamos con Pepe, que era este profesor, porque cambió la academia a bailes de salón y fue entonces cuando decidimos buscar un profesor de baile latino, para especializarnos un poquito más, y apareció Carlos Toledo, peruano con el estuvimos preparándonos durante dos años con clases particulares sólo para nuestra pareja. Con nos presentamos a los europeos, y vimos que había un nivel altísimo aunque, no obstante, ese año quedamos cuartos en chachachá y quintos en salsa. Después de Carlos, llegó Irina, una chica rusa profesional del baile deportivo, a la que le gustan las cosas muy bien hechas, con mucha disciplina con la que aprendimos mucho y que posteriormente se tuvo que desplazar a Málaga. Así llegamos al momento en que ya por nuestra cuenta, comenzamos a preparar las coreografías que te comentaba antes, para participar en los campeonatos del mes pasado.

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