plantilla contrerasHe estado durante un período sin escribir nada y es que he estado un tanto ocupada con otros menesteres que no eran la escritura, como mi segunda maternidad y la construcción de una casa. Dos experiencias que, sin duda, nos hace aprender mucho sobre diferentes aspectos. De la labor de madre o padre, poco puedo decir que la gran mayoría no haya aprendido ya, en cuanto a la construcción de una casa, te ves inmersa en una serie de circunstancias que hace que aprendas aspectos desde que el proyecto está sobre plano hasta que ves que están gestionando el cambio de titular de la luz a tu nombre y poder quitar ese elemento decorativo que ha acompañado a la obra en toda su construcción: la torre de la luz.

No se preocupen, no les voy a contar todos los pormenores de la casa. Sólo voy a invitarles a la reflexión en algún aspecto. Todos somos conscientes de que hay que cuidar el caso antiguo de nuestro pueblo, que hay que seguir una serie de normas que respeten el entorno y que no se construyan elementos discordantes, todo esto para lograr embellecer una parte de nuestro pueblo que tiene historia. Creo que todos estamos de acuerdo en esto, es más, antes quizá no se tuviera en consideración y vemos grandes aberraciones en la destrucción de la estación de ferrocarril y en no mantener una casa tan emblemática de nuestra localidad como lo era Villa Elena. Pues bien, hemos pasado de no mantener nada a un excesivo miramiento con las nuevas construcciones en lo que se denomina la zona BIC.

En nuestra localidad esta zona de Bien de Interés Cultural abarca gran parte del área urbanizada de nuestro pueblo que, perdonen mi incultura, me parece a mí, que tiene poco de interés histórico, por ejemplo, el margen derecho de la calle Cristóbal Colón, la izquierda no, por supuesto, esa es muy posterior (píllese la ironía). Esto que parece una tontería o nimiedad, hace que los que hemos tenido la suerte, la desgracia o el atrevimiento de comenzar a ciegas un proyecto en esta zona, nos hayamos visto envueltos en un ir y venir de papeles, rechazos, renovaciones de proyectos, en cultura, en el ayuntamiento, en los dos a la vez y ninguno al mismo tiempo. El motivo: no hay coordinación ni entendimiento y la conclusión se traduce en dos años de papeleo antes de empezar una casa, con lo que empiezas más harta que ilusionada por un proyecto que se prevé muy largo.

El problema viene porque nuestro pueblo sólo tiene una línea que delimita lo que es zona BIC, pero no un catálogo, como sería lo conveniente, de edificios, casa, lugares que deberían guardar bien la fachada porque sea característica de un momento histórico, una rejería, un escudo familiar, y un montón de características que se podrían mantener y recuperar para hacer que nuestro pueblo no sólo siga manteniendo su historia, sino que además las nuevas construcciones le aportarían vistosidad y nuevas generaciones habitando el casco antiguo. Si tuviéramos  esas casa catalogadas, sabríamos qué merece la pena realmente y no se tendría a familias aburridas de papeleo por cosas que simplemente son viejas, que no tienen nada que merezca la pena. Esto influye no sólo a la familia que espera un papel,  sino toda la gente que gira en torno a la construcción, que si bien han visto tiempos de excesos, ahora difícilmente hay trabajo para todos. Está muy mal todo y encima los pocos proyectos que se llevan a cabo, se ven entorpecidos por una burocracia que se contradice y que no se comunica ni se ponen de acuerdo, incapaces de tomar decisiones por el bien del pueblo y de sus gentes. Y para nada defiendo posturas anteriores en las que no se respetaba nada, sólo hablo de una casa, para una familia a la que le apetece vivir aquí, en Torredonjimeno, y que es capaz de aguantar todo esto porque cree que su pueblo, a pesar de todo, merece la pena y es el entorno que quiere para criar a sus hijos.