La celebración del Día del Padre es relativamente moderna, y su configuración sociocultural actual se debe fundamentalmente a las campañas de publicidad llevadas a cabo cuando se acerca el 19 de marzo con el fin de multiplicar las compras de regalos de todo tipo para los padres y abuelos –aunque estos tienen también su día-, tanto es así que semejante martilleo en radios, periódicos, televisiones y medios on-line crean una difusa y continua sensación de malestar en los hijos que no obsequian algo a sus padres en esta fecha, víctimas de las bien orquestadas campañas de marketing.

Las primeras noticias que tenemos de esta celebración datan de 1910, año en que una joven de Washington que deseaba felicitar formalmente a su padre en el día de su cumpleaños, lo hizo extensivo a la felicitación como padre y propuso el día citado, que era el 19 de junio. Los medios divulgaron la noticia y en muchos países empezó a extenderse la celebración del Día del Padre en esa fecha, dos días antes de la llegada del verano. En 1966 se proclamó el día citado como “del Padre” para Estados Unidos, decisión que siguieron otras naciones.

Pero algunos países católicos habían optado antes –hacia1950- por el 19 de marzo, dos días antes de la llegada de la primavera, atendiendo a la idea de que Jesús de Nazaret consideró a José, esposo de María, como su padre y cabeza de la familia.

La última fase de esta progresiva implantación de la celebración llegó en España con las campañas publicitarias que promovieron desde 1960 dos grandes almacenes con sede central en Madrid, con tal difusión de carteles y anuncios audiovisuales que se creó una especie de “obligación moral” en los hijos de regalar algo a sus padres para que no fueran menos que los de otros. A estas agresivas campañas se sumó hace no muchos años la Lotería Nacional, con un sorteo especial que se celebra el 19 y que pone en circulación una cantidad tal de décimos que no llega a la del sorteo de Navidad, pero atrae a más compradores que los demás sorteos extraordinarios del año. Tener un detalle con el padre -o dedicarle un cariñoso recuerdo- está muy bien en este día, pero probablemente lo que más agradezcan los que están entre nosotros sea que compartamos con ellos el día o unas horas de filial y cariñosa convivencia, algo que no abunda tanto como debiera en este mundo globalizado en el que todos estamos ocupados en exceso.