La tendinitis aquilea es la inflamación del tendón de Aquiles, que es el que une los músculos de la pantorrilla (gemelos y sóleo) al calcáneo (hueso que forma el talón). Es un tendón muy susceptible de lesionarse puesto que trabaja tanto al caminar, saltar, correr, subir escaleras, etc. Por ello, puede sobrecargarse y lesionarse. Puede sufrir dos tipos de lesiones:entesitis, que es la inflamación de la parte baja del tendón, y tenosinovitis, que ocurre cuando se inflama la vaina de tejido que recubre al tendón. En este último caso, al estar irritada esa vaina, cualquier movimiento del tendón, genera aún más irritación e inflamación limitando el movimiento del mismo.

¿Qué puede provocarla?

Pues pueden darse diferentes casos. El más habitual es el uso excesivo del tendón, como puede ocurrir en los atletas puesto que el entrenamiento hace que los tendones se vuelvan un poco más duros y menos elásticos. También puede deberse a una rigidez en los gemelos y/o en el sóleo que puede ocurrir por falta de actividad física, trabajos muy repetitivos o falta de estiramientos. Un cambio de calzado también puede provocarnos este problema. El tipo de pisada también puede ser un factor determinante en la aparición de este problema; en este caso es muy importante también visitar al podólogo para que haga un estudio de la pisada para así usar el calzado más apropiado y que nos haga sufrir menos el tendón.

Es un trastorno que debe ser tratado cuanto antes porque, de lo contrario, puede llevarnos a padecer una rotura por debilitamiento de las fibras y, en este caso, la única solución es pasar por el quirófano con una larga recuperación posterior. Como con toda inflamación, en un primer lugar necesitamos bajar dicha respuesta, bien con medicamentos prescritos por su médico, como utilizando medios físicos como puede ser el uso de hielo: para ello, y de forma casera, podemos utilizar alguna bolsa de congelados para masajear la zona durante varios minutos, varias veces al día. Además, es aconsejable acudir al fisioterapeuta para que podamos ir reduciendo todos los factores que puedan agravar el problema, como la tensión excesiva en los gemelos y el sóleo, masajeando la musculatura y estirándola sin dolor. Existen otras herramientas como corrientes analgésicas y vendajes, que van a ayudar a recuperar el problema más rápido.

También hay que pensar en reducir la actividad que someta a más esfuerzo y fricción a dicho tejido para así recuperar más rápido la lesión. Hay casos en los que, además, se pueden utilizar plantillas y/o elevadores del talón que disminuyen la tensión en el tendón. Finalmente, para asegurar la rehabilitación, hay que fortalecer de forma excéntrica la musculatura ya nombrada, porque así dotamos de más resistencia al tendón previniendo así las posibles recaídas.