La Campiña Olivarera del Sur de la provincia de Jaén recibió ayer una muy esperada -aunque escasa- lluvia, que ha revivificado las plantas, agostadas por las muchas semanas de sequía y temperaturas más altas de lo normal en estas fechas. Los seguidores de las predicciones de las Cabañuelas están tristes porque casi todos los días han sido secos, calurosos y soleados entre el 1 y el 24, pero nos consuela saber que estas populares predicciones no tienen base científica alguna.

Han caído sobre Torredonjimeno 6 litros por metro cuadrado el día 27, lo que supone un buen refrescón, aunque muy ligero, claro. Según los datos que hoy ofrece el “Sistema Automático de Información Hidrológica de la Cuenca del Guadalquivir”, las precipitaciones han variado ligeramente en distintos puntos de la provincia, siendo de 5 litros en Alcaudete y Alcalá la Real,  6,2 en Mengíbar, los citados 6 recogidos en Torredonjimeno, pero sólo 0,6 en Jaén capital, datos que nos confirman que cayó un buen aguacero en el Sur y el Norte de la provincia y muy poco en la zona de la capital, algo frecuente cuando las precipitaciones caen en forma de tormenta.

Con agua entrando por las abiertas grietas y a través de las resecas hojas, este pequeño remojo ha sentado de maravilla al olivar. Ahora hay que volver a esperar que vengan lluvias otra vez, aunque sería mejor que viniera con nubes y vientos del Oeste porque la lluvia caída ayer procedía de una Gota Fría, ahora llamada “Depresión Aislada a Altos Niveles Atmosféricos”, que nos ha tocado de refilón, pero si nos pasa por encima se nos cae el pelo.

Los 21º C a las 10 de la mañana del 28 de agosto también resultan agradabilísimos. Esperemos que septiembre entre como debe y corrija el déficit hidrológico de los últimos cinco meses, que se ha cargado la cosecha y ha dado lugar a un larguísimo periodo de tórridos calores y agotadora sequía.