La obesidad es un grave problema de salud que ha ido en aumento en las últimas décadas. Ser obeso está correlacionado con mucha mayor probabilidad de padecer diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular, osteoartritis, enfermedades respiratorias y psicológicas, ciertos tipos de cáncer y, por supuesto, con mortalidad prematura.

Falta sensibilización acerca de toda la problemática que conlleva, tener sobrepesose considera normal, pero hay algo positivo, que sí que estamos sensibilizados al máximo con nuestra estética, y ser obeso no es nada estético. Por esto, en muchas personas existe una lucha interminable contra “esos kilos de más” y al fin y al cabo, sea por estética o no, mejorar el físico va a repercutir de forma notable en la salud. ¿Te preocupa adelgazar? Entonces creo que debes conocer algunos aspectos de esta problemática, como por ejemplo que quizás no te sobren esos kilos de más.

El peso ideal es imposible de conocer. El peso, o mejor dicho, la masa corporal (la masa corporal se expresa en kilogramos y el peso en Newtons) se constituye de agua, grasa, músculo, tejido óseo, etc. No ha de preocuparte tu masa total, sino tu composición corporal. Una composición corporal positiva es aquella con un buen tono muscular y reducido tejido graso. Si por un lado aumentas el tejido muscular con un entrenamiento de fuerza  y por otrodisminuyes la grasa, tu masa corporal puede que no descienda, pero tu salud y tu físico serán completamente distintos.

El sobrepeso y la obesidad se definen como un estado en el cual se produce un acumulo excesivo de grasa. El eje de actuación debe ser reducir la grasa, el “peso corporal” puede ser un indicador pero no debe ser el único. Existen varias medidas para calcular los grados de obesidad además de la masa corporal. Algunos son: el porcentaje de grasa corporal, la circunferencia de la cadera, la relación cintura-cadera y, uno muy conocido además de otros tantos, el índice de masa corporal (IMC). El IMC es la resultante de la división de la masa entre la estatura al cuadrado. Un IMC por debajo de 18, 5 es considerado un estado de bajo peso, de 18, 5 a 25 es un valor normal, de 25 a 30 se considera sobrepeso y, un IMC por encima de 30 refleja obesidad, habiendo varios grados de esta. Pero el IMC es una medida imperfecta.

El IMC al igual que la masa corporal no hace distinción entre los diferentes componentes de la composición corporal (masa muscular y grasa), además, tampoco refleja la distribución del tejido graso. La distribución de la grasa varía en cada persona debido a cuestiones genéticas, género, raza, hormonales, etc. Perder grasa localizada es imposible, se pierde de todo al mismo tiempo, aunque hay alguna prueba de lo contrario, más investigación hace falta sobre este tema. Con respecto a la distribución de la grasa cabe mencionarse también que, hay diferentes tipos: la subcutánea (debajo de la piel) y la visceral (rodea a los órganos internos del abdomen). Esta última ha demostrado efectos de salud más graves. El ejercicio físico es, más efectivo para reducir esta que a través de la alimentación.

Sin duda, la obesidad debe ser considerada en función a la grasa corporal. Hay varios métodos para calcular esta, a través de la medición de los pliegues cutáneos a mano (plicometría) ya partir de otros métodos indirectos como la impedancia bioeléctrica (báscula de bioimpedancia). Estas básculas son cada vez más accesibles, suelen disponerse en farmacias. Ambas medidas (plicometría y báscula de bioimpedancia) son indirectas, lo ideal es que alguien que sepa pueda hacerte una media con ambas medidas para así tener un valor más fiable. Hay métodos más avanzados que son más eficaces pero son menos accesibles. Los hombres deben tener un porcentaje de grasa entre el 12-20 %, mientras que las mujeres estarían entre el 20-30 %.

Como conclusión resumir que, la obesidad es una enfermedad muy compleja que no ha de medirse únicamente a través de la masa corporal (kg), sino a través de otras mediciones como el porcentaje de grasa corporal o también por la comparación de circunferencias como la de la cintura, el cual es un valor también muy estudiado. Según la OMS una circunferencia de más de 102 cm en hombres y 88 cm en mujeres se considera obesidad. Los estudios demuestran que es posible reducir esta circunferencia sin producirse cambios en la masa corporal. Se puede adelgazar sin perder kilos, el músculo ocupa un volumen algo menor que la grasa. Y de hecho, mantener o aumentar la masa muscular en un programa de “pérdida de peso” es indispensable para alcanzar el éxito. Se mejora el entorno metabólico, se queman más calorías en reposo, se estiliza la figura, etc.

Referencias:

http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/obr.12560/abstract;jsessionid=232663799C

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4997425/

https://link.springer.com/article/10.1007%2Fs10654-017-0232-4

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28137662

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK385370/

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4997425/

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27591783

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28137662

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28401638

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27591783

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26971404

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26199208

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19738633

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28630601