Por desgracia, el mundo artesanal va perdiendo espacio en la actual sociedad en detrimento de las grandes manufacturaciones que se producen en enormes factorías llenas de maquinaria. Pese a ello, aún existen reductos que mantienen una pasión desmedida por cuidar cada detalle al milímetro.

Es el caso de la empresa toxiriana, Campanas y Relojes Rosas, cuyos orígenes se remontan hasta el año 1887. Si algo caracteriza a esta centenaria empresa es el cuidado y el mimo que ponen a cada uno de los proyectos en los que se embarcan. Su trabajo es pura artesanía del más alto nivel, tanto en ejecución como en resultados. El principal campo que centra sus esfuerzos es la labor con campanas y relojes monumentales aunque, adaptándose a los tiempos actuales y buscando dar mayor vistosidad a sus obras, han ido incorporando otras ramas como la iluminación monumental. Pero no queda ahí su actividad, ahora también llama la atención su colaboración para la creación e instalación de esculturas únicas por la manera en que se fabrican y por la particularidad de las mismas.

Alberto Damas es uno de los componentes de los ocho miembros, entre socios y trabajadores, que forman parte de Campanas y Relojes Rosas. Entre ellos no hay distinciones, todos reman en la misma dirección a la hora de buscar la excelencia en el trabajo. “Cada uno tiene una función principal aunque al final todos hacemos un poco de todo porque somos una empresa pequeña”, afirma Alberto. El reconocimiento a su trabajo no es flor de un día, es fruto de años de buenos resultados. A lo largo de su centenaria historia, Campanas y Relojes Rosas ha llegado prácticamente a todos los rincones del mundo: “Hemos trabajado en muchísimos sitios. En Latinoamérica, por ejemplo en países como Chile o Ecuador. También hemos llegado a países como Francia. Trabajamos mucho, sobre todo, en España”.

Su actividad principal se centra en las campanas, concretamente en la creación y restauración de las mismas. Con el paso del tiempo, la empresa ha evolucionado adaptándose al mercado: “La relojería monumental la llevamos haciendo unos cincuenta años. Es un complemento de la campana. A lo largo de los años hemos conseguido trabajar la relojería monumental de toda Andalucía prácticamente”. Ahora también trabajan concienzudamente en la iluminación monumental como “un complemento más para ensalzar nuestro trabajo, de ahí que nos lanzásemos a trabajar también con iluminación”.

El proceso de creación de una campana es altamente complejo y se prolonga durante treinta o cuarenta días aproximadamente. Es de vital importancia que la campana salga “bien y afinada. Si no sale bien, no vale para hacer el repique. Cada campana es especial, personalizada para el cliente. No solo tiene que sonar diferente, el cliente que nos busca es un cliente exclusivo que quiere un tipo de campana con un tipo de decoración y personalización”. No es lo habitual pero en alguna ocasión, Alberto y sus compañeros tuvieron que iniciar el proceso desde cero para obtener el resultado final deseado por el cliente y por los propios artesanos. “Tratamos de cuidar el trabajo lo más posible para que sea lo más gratificante tanto para nosotros como para el cliente. Lo cuidamos todo el milímetro”, explica Alberto Damas. Ese cuidado por el detalle ha llamado la atención del escultor jiennense, Fernando Lorite, conocido por algunas de sus obras como el lagarto, conocida popularmente como ‘la pajarita’, que decora una rotonda de acceso al Polígono Los Olivares en la capital jiennense.

“Son artesanos. No estamos hablando de una herrería cualquiera. Tienen un tremendo gusto por el detalle y la terminación, cuidan hasta el último aspecto para que todo esté en perfecto estado. ”, con esa rotundidad se refiere el escultor jiennense, Fernando Lorite, a Campanas y Relojes Rosas. El piropo le viene de vuelta a Lorite cuando se le pregunta a Alberto Damas por esta relación de trabajo y amistad que han forjado entre ambos: “Es un orgullo que Fernando se haya fijado en nosotros, en nuestro trabajo, y que eso le guste. Con este tipo de colaboraciones se consigue que se ensalce tanto su trabajo como el nuestro”. Fernando destaca que “cuando llegué aquí detecté una fuerte sensibilidad artística en ellos. Me encontré un grupo de personas que son amigos desde hace tiempo, con una conexión laboral y a nivel de amistad que se ve luego en el trabajo. La infraestructura de la que disponen hace viable que se puedan acometer proyectos como el ciervo que hemos instalado en la entrada al Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas”. El proceso de creación de esta escultura se ha desarrollado íntegramente en Torredonjimeno y posteriormente las dos partes han trabajado conjuntamente en el complejo proceso de montaje, tal y como explica Fernando Lorite: “Montar la estructura del ciervo en Cazorla fue realmente complejo. En el momento en el que fallase una pieza, el resto ya no encajaría”.

na pieza, el resto ya no encajaría”. No será el último trabajo que realicen porque el escultor jiennense reconoce que “la intención es seguir llevando a cabo mis trabajos aquí. No es su trabajo diario o habitual pero su capacidad y las ganas de hacerlo sí que las tienen. Para mí es más que suficiente. Con esto conformamos un gran equipo, incluso trabajamos con transportistas de Torredonjimeno. Aquí he encontrado más cosas que incluso cuando vivía en Sevilla o Córdoba”. Dentro de esos proyectos futuros se están ultimando los detalles para llevar a cabo la instalación de la escultura de un lince ibérico en uno de los accesos al Parque Natural de Despeñaperros o “un goteo de aceite hacia el cielo en metacrilato para la entrada de Martos. Para darle forma a ese metacrilato (12 metros) podemos trabajar aquí tranquilamente”.

Por ahora, el binomio entre Campanas y Relojes Rosas y Fernando Lorite continuará inventando y exportando nuevas creaciones por distintos puntos de la geografía aunque el escultor jiennense revela uno de sus deseos de cara al futuro: “Me encantaría poder hacer una escultura también en Torredonjimeno. La intención es poder hacerlo en proyectos futuros. Se pueden encontrar fuentes de financiación mixtas público-privadas para llevarlo a cabo. Sería realmente gratificante que el municipio pudiera tener la oportunidad de contar con una escultura hecha en Torredonjimeno y para Torredonjimeno”.