Emprender una aventura empresarial no es sencillo. Aquellos que lo hayan intentado sabrán que los comienzos no son fáciles. Menos aún si tienes veinte años. Para quien pone la ilusión por delante de cualquier cosa, no hay trabas o problemas que derrumben sus ganas de conseguir los objetivos. Así llegó el momento de Vera&Bea Wedding Planner. Una empresa formada por dos hermanas toxirianas -Beatriz y Vera Rísquez-, que con apenas veinte años decidieron, casi por casualidad, dedicarse a lo que les apasiona de verdad. Su relación familiar y laboral con la floristería Los Tulipanes, propiedad de sus padres, les llevó a pensar en dar el paso definitivo para hacer algo más que ayudar a las novias con sus ramos de flores.

Bea, inquieta y algo nerviosa, y Vera, algo más tímida que su hermana, comparten una pasión que complementan a la perfección con una simple mirada o un gesto. Estas intrépidas jóvenes toxirianas nos cuentan qué servicios pueden ofrecer a las parejas que estén pensando en pasar por el altar y cómo han sido sus inicios durante su primer año de andadura.

¿Cómo surge la idea de crear vuestra propia empresa?

Llevamos varios años en la floristería y de repente se nos ocurrió la idea al ver venir a las novias a por sus ramos de flores. Entonces pensamos que podíamos ayudar a las parejas en algo más, decorar algo más en sus bodas, y nos fuimos a hacer un curso a Zaragoza.

¿Cuáles son los principales problemas con los que te sueles encontrar?

Principalmente los gustos del novio y la novia. Es lo más complejo. Cuando ya los conoces, vamos más tranquilas. En el proceso hay que hablar con muchos proveedores y también hay competencia de otras personas que se dedican al mismo sector.

¿Qué tal fueron los primeros meses de funcionamiento de la empresa?

Al principio muy nerviosas porque no sabíamos cómo iban a ser los inicios. Pero poco a poco van viniendo las novias y cada una te va diciendo sus gustos. Los gustos del novio también, ellos también opinan.

¿Porqué es necesaria la figura de una wedding planner?

Por la tranquilidad. La tranquilidad de la pareja en los meses previos es muy importante. Lo que ellos quieran lo van a conseguir. Si tenemos alguna duda siempre llamamos para hacerles la consulta. Pero sobre todo, si la pareja no conoce mucho el mundo, nosotras le ofrecemos el asesoramiento necesario para que afronten los preparativos con la mayor tranquilidad posible.

¿Cuáles son los beneficios de contar con una wedding planner?

Saber que va a estar todo bajo control. Más que nada por ese día de la boda. Los meses previos llevan trabajo pero el día de la boda los novios están más nerviosos y solo están pendientes de casarse y de los invitados. Tú ya te encargas de poner y quitar, de todos los detalles y que  todo esté como ellos quieren.

¿Cuál es exactamente el trabajo de una wedding planner?

Nuestro trabajo empieza desde que los novios nos llaman. A partir de ahí, hay que empezar a conocer los gustos de la pareja, qué van a querer, qué idea de boda tienen. El mismo día vas a la casa de la novia para ver si está lista, luego vas a la iglesia para comprobar que todo esté en su sitio. Son muchas cosas de las que hay que estar pendientes.

¿Es más complicado el día de la boda o el trabajo de los meses previos?

El día de la boda sin duda. Hay mucho estrés. En los meses anteriores siempre tienes algo más de tiempo y si te organizas bien, las cosas pueden salir bien. El día de la boda es un día de locos. Lo pasamos mal porque vamos corriendo para que todo esté perfecto pero nos gusta y lo hacemos con agrado.

¿Qué es lo más importante a la hora de organizar una boda?

Todo tiene su importancia pero es muy importante llevarte bien con otros compañeros como los del catering, u otros floristas que se encarguen de la decoración de la iglesia por ejemplo. Hay que saber hasta dónde llega tú función.

¿Con cuánto tiempo hay que empezar a preparar una boda?

Como mínimo seis meses. Depende del grado de organización. Si los novios quieren una organización integral, lo recomendable son como mínimo seis meses. Hay otras parejas que quieren que estés solo el día de la boda y ellos organizan el resto. En ese caso dependería de qué aspectos habría que organizar y preparar.

¿Es fácil saber qué quieren exactamente los novios?

Ellos llegan y de primeras ya te van diciendo lo que les gusta. Nosotras nos vamos adaptando a sus gustos y vamos haciendo las elecciones de cada cosa.

¿Cuál es la decisión que más trabajo les cuesta tomar a los novios?

Normalmente las invitaciones. Se tienen que poner de acuerdo en el diseño, el texto, la imagen, el sobre. Es lo primero que tienen que entregar y es lo que más cuesta. Luego lo demás ya va siendo algo más sencillo.

¿Se implican más las chicas o los chicos?

Normalmente ellas, aunque cada vez más los chicos se van preocupando más por los preparativos. Ellos también van aportando su punto de vista.

¿Qué pasa si algo falla el día de la boda?

Hay que solucionarlo como sea. Ya nos ha pasado alguna vez. Eso es lo peor. A una de las novias que teníamos se le rompió el vestido y tuvimos que salir corriendo a por hilo y aguja para coserlo como buenamente pudimos. Puede pasar de todo. Que alguna de las personas que has contratado falle y tengas que buscar a otro, que se te olviden flores, como nos ha pasado alguna vez.

¿Ha sido muy difícil para vosotras emprender y montar vuestra empresa?

Los inicios han sido difíciles aunque todavía sigue siéndolo porque todavía la gente no te conoce y hay más gente que se dedica a lo mismo pero poco a poco vamos avanzando y creciendo. Los primeros meses fueron complicados. Llegan momentos de bajón pero al final todo se consigue. El apoyo de nuestra familia en casa es fundamental para pasar esos ratos.

¿Qué dijeron en casa cuando supieron de vuestra iniciativa? ¿Y vuestros amigos?

En casa, nuestros padres saben que siempre nos han gustado las bodas. Nuestros amigos dicen que cómo podemos trabajar con tanto estrés o en fines de semana. Al principio se extrañan pero al final algunos incluso se animan a echar una mano.