Narra la mitología que el ave Fénix resurgía de sus cenizas para volver a la vida, que perecía, para volver a nacer. Un mito que bien puede aplicarse a Alcalá la Real, una joya de nuestra provincia que ha tenido muchos novios a lo largo de su historia, tanto árabes como cristianos, pasando por Alfonso XI y Napoleón.

Pero hablar de Alcalá la Real es hablar de la Fortaleza de la Mota, que con sus túneles subterráneos dio muchos quebraderos de cabeza a quienes llegaban para conquistarla. Tan preciada era su localización que fue la última frontera antes de la conquista de Granada y donde Alfonso XI logró imponer su reinado matando de hambre a  los musulmanes, para después abandonarla a su suerte mientras Boabdil lloraba su rendición en Granada. Sola, tras haber sido un enclave estratégico, Napoleón la quiso hacer suya, tanto que la redujo a cenizas.

Su historia le persigue y solo por ella la visita es obligada, pero no todo en Alcalá es ‘La Mota’ y, aunque durante el mes de octubre no tiene ningún evento como reclamo turístico, puede ser un momento idóneo para pasear por sus calles, además de disfrutar de productos de matanza, de los que los alcalaínos gozan todo el año. Pero octubre no es ejemplo del resto del año, si quieren ver a Alcalá la Real en plena ebullición tomen nota de lo que sigue.

Y aunque aún quede mucho para esto, pensar en Alcalá la Real nos trae a la mente Etnosur, la joya de su corona cultural. Un festival multidisciplinar que llenar de color, música y alegría las calles de esta localidad con sus más de decenas de miles de asistentes llegados del todo el mundo. No se olviden y apunten: es gratuito y se celebra cada año el tercer fin de semana de julio.

Así que no olviden a 60 minutos, que no es nada, tenemos aún mucho por descubrir.

Apunte

65,8 km es la distancia que separa Alcalá la Real de Torredonjimeno. Un recorrido que puede suponer un trayecto aproximado de 48 minutos en coche.