Manuel Campos

El día 18, San Lucas, amaneció como correspondía: lloviendo. Los feriantes de la Feria de San Lucas de Jaén y los peregrinos de Sierra Morena en abril tienen que soportar al menos un par de buenos chaparrones porque la climatología funciona como un reloj en esas fechas. Además de fijar el polvo del ferial y los caminos, la lluvia viene al campo que ni pintada después de meses de dura sequía -que ha pegado un palo brutal a la cosecha de aceituna-. Si cayera el agua que necesitamos, el olivar se repondría bastante, y las plantas se entonarán para 2018.

La otra noticia relacionada con el agua es la confirmación de que la construcción de la depuradora de aguas residuales será una realidad en 2018, con un presupuesto de 4,7 millones de euros. Todos los tosirianos recordamos las incidencias, cambios de parcela y peripecias que han alargado este proyecto durante más de diez años, pero esta vez parece que va en serio porque si va en los presupuestos debe estar concluida para finales del próximo año, generando empleo en la localidad. Miel sobre hojuelas. Bien está lo que bien acaba.

Digno de mención es también el punto limpio que será instalado en las naves de la antigua fábrica de Bernal, que será otro puntal de las necesarias mejoras en calidad de vida, salud para nuestro pueblo y comarca. Aunque menos, con sus 631.000 euros de inversión creará empleo. Son logros que satisfacen a la ciudadanía. Sólo se nos ocurre formular una petición a los responsables de proyectos de este tipo en las distintas administraciones implicadas: a ver si la incomprensible demora en la fijación de la dotación y la fecha para las obras de la depuradora no se vuelve a repetir en obras de envergadura asignadas a Torredonjimeno en el futuro, y, si aparecen entorpecimientos y cambios como en este caso, que se solucionen con la máxima celeridad.