En los últimos treinta años hemos asistido a un cambio radical en cuanto al concepto de información y sus  posibilidades y matices actuales, con unos canales y medios que usamos a diario y que nos facilitan una instantaneidad en el envío y recepción de los mensajes que nos desconcierta. En el caso de las redes sociales –utilísimas para comunicarnos entre nosotros- el habitual  anonimato o la identidad falsa y la posibilidad de enviar información de forma universal e inmediata nos apasiona porque es algo maravilloso, pero existe el peligro de que sean usadas las citadas redes de forma torticera o destructiva, algo que nos inquieta, incluso nos asusta, sobre todo cuando hemos descubierto que hay grupos organizados de “expertos en desinformación y generación de odio y violencia”, individuos que se dedican a actividades tan peligrosas como socavar los cimientos del Estado o manipular el debate político y el económico, así como el electoral, y, en consecuencia, cambiar sus resultados, es decir, que pueden propiciar el triunfo de un candidato u otro con sus intervenciones. Conocemos sus actuaciones concretas en las elecciones perdidas por Hillary Clinton en USA, o bien en el debate  anterior, durante y después de los acontecimientos del 1 de octubre en Cataluña. Y es seguro que están actuando ahora impunemente porque las autoridades de su país, Rusia, “no saben, no contestan”. Da pánico pensar que un colectivo civil, policíaco o militar perfectamente coordinado pueda crear –y están creando continuamente- miles de perfiles falsos en las redes, canales por los que distribuyen informaciones tendenciosas  que enardecen los ánimos y cambian las opiniones formadas y la valoración de los candidatos, empresarios, etc., contra los que dirigen las iras de unos y otros, dando lugar –y aquí está la clave- a una modificación perversa de la opinión pública, con lo que consiguen cambiar el resultado de unas elecciones generales, autonómicas o del tipo que sean. Profesionales de la desinformación y el fomento del odio y la violencia que hasta ahora están actuando con absoluta impunidad. Y lo peor es que es previsible que les salgan imitadores por aquí y por allá. Podría ser un caos.